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Diseño · 5 min de lectura

Anatomía de una landing page que convierte

Una página bonita que no convierte es solo arte caro. Esta es la estructura que usamos para convertir visitantes en clientes.

Una página, un objetivo

Toda landing page de alta conversión responde una sola pregunta e impulsa una sola acción. Eliminamos la navegación que aleja a la gente y mantenemos el llamado a la acción principal visible en cada nivel de scroll. La claridad le gana a la astucia siempre.

Empieza por el resultado

A los visitantes no les importan las características — les importa qué cambia para ellos. El hero arranca con la transformación, la prueba viene después y las objeciones se responden antes de que el usuario las piense. La estructura refleja la forma en que la gente realmente decide.

La fricción es el enemigo

Cada campo extra, cada paso innecesario, cada segundo lento cuesta conversiones. Acortamos formularios, aceleramos tiempos de carga y hacemos obvio el siguiente paso. Mientras más fácil sea decir que sí, más gente lo hará.

Prueba social en el lugar correcto

Testimonios, logos y números reducen el riesgo percibido de decir que sí. Colocamos la prueba justo donde aparece la duda — al lado del precio, junto al formulario, debajo de la afirmación principal — para que la respuesta a cada objeción ya esté en pantalla cuando el visitante la necesita.

Prueba, no adivines

La versión que mejor convierte rara vez es la primera. Instrumentamos las acciones clave, observamos cómo se comportan los visitantes reales e iteramos sobre el titular, la oferta y el llamado a la acción. Cambios pequeños y respaldados por datos se acumulan en mejoras significativas con el tiempo.

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